DEPORTE RURAL

Como el remo, las distintas modalidades del deporte rural entierran sus raíces en las actividades cotidianas, en este caso centradas en el caserío vasco. Las costumbres ancestrales se manifiestan así en su vertiente más deportiva y con un carácter completamente autóctono, destacando en todas las modalidades una características común, el empleo de una gran dosis de energía física.

Las distintas especialidades del deporte rural tienen su origen en el trabajo mismo que el baserritarra realiza en el caserío, que en sus días festivos, en vez de descansar se dedica a realizar las mismas faenas, pero en la plaza del pueblo ante el resto de vecinos y en competición con otros baserritarras, siempre con apuestas de por medio.

Ya en la época actual, las especialidades más vinculadas al mundo rural -aizkolaris, segalaris, harrijasotzailes, arrastre- han quedado relegados a un ámbito de exhibición o apuestas, frente a modalidades ,como el remo o la pelota, que han sabido encontrar una fórmula para profesionalizar el espectáculo y llegar a las masas. Aunque se sabe que los deportes rurales se practicaban desde tiempo inmemorial con las apuestas y los desafíos en las plazas de los pueblos, no es hasta principios del siglo XIX cuando se tiene documentación escrita sobre ellos, con datos reales y nombres de atletas, a través de los bertso-papera que circulaban por los caseríos. Los atletas de aquella época se hacía acompañar a los desafíos por un bertsolari, que cantaba las hazañas de su patrocinador y luego se hacían imprimir en los bertso-papera para vender en las ferias y mercados.

En las distintas modalidades de arrastre, idi probak, zaldi probak y gizon probak, la historia reciente vizcaina, la principal y casi única documentada, tiene un nombre propio: J. Arizmendi, León de Markina, un hombre que ha marcado una época y ha hecho campeones a prácticamente todos los animales que han pasado por sus manos.

A la hora de hablar de aizkolaris y segalaris la tradición vizcaina está prácticamente huerfana ya que han sido dos especialidades cuyo principal desarrollo se ha producido en Guipúzcoa y Navarra. Y si aizkolaris y segalaris escasean en Bizkaia no se puede decir los mismo de la soka tira, habitual en las fiestas de los pueblos antaño y hoy en día perfectamente regulado e incluso con Mundiales, en los que los equipos vizcainos (Laukiz, Nuarbe, etc) han logrado numerosos títulos en los últimos años.

Aunque los harrijasotzailes también han tenido tradicionalmente denominación de origen guipuzcoana o navarra, en este caso cabe citar un puñado de esforzados vizcainos que han luchado por mantener la modalidad en la provincia. Destacan así Florencio Sarasúa 'Txikito de Mallabia', Eleuterio Malasechevarria, de Navarniz, Benito Goitiandia de Murélaga y Joakín Unamuno, de Aulestia, en los años 50; Ignacio Azcueta, Aretxa I y Saretxa II, Felipe Urquiri y José Yurrebaso, en los años 60 y 70; mientras que las últimas décadas tienen como nombre propio a Zelai, especializado en las denominadas piedras pequeñas ( de poco peso con las que se realizan actividades de repetición), con las que atesora numerosos récords y campeonatos.


Las idi-probak mostraron la relacion del deporte con el trabajo cotidiano

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