|
Ruta
5. UN PASEO POR EL ENSANCHE HACIA LA GRAN VIA, ARTERIA
PRINCIPAL DE LA CIUDAD
Con
el crecimiento demográfico y económico, la ciudad acabó expandiéndose
al otro lado del Nervión. La nueva zona se llamó Ensanche y su urbanismo
nada tiene que ver con la parte vieja. Está formado por calles anchas
y elegantes edificios con cierto toque inglés. Al finalizar el Puente
del Arenal y antes de adentrarnos en el corazón de la ciudad, merece
la pena hacer un inciso para ver la vistosa Estación de Ferrocarriles
a Santander, inaugurada en 1902 y, junto a ella, la Sede de la Sociedad
Bilbaína, un edificio de estilo neobarroco construido en 1913 por
el arquitecto Emiliano Amman. Los amantes de las antigüedades tienen
una cita obligada en Barandiarán, cuyo interior alberga maravillas
en mobiliario antiguo de madera.
Por
la calle Navarra podemos acceder al verdadero centro neurálgico
del Ensanche, la Gran Vía Don Diego López de Haro, que se prolonga
durante 1.500 metros de longitud desde la Plaza Circular (antes
llamada Plaza de España), donde se levanta la estatua del fundador
de la Villa, hasta la Plaza del Sagrado Corazón. Pero, antes de
adentrarnos en esta arteria dominada por las entidades financieras
y la actividad comercial, nos desviaremos por la calle Berástegui
para disfrutar de los Jardines de Albia, en cuyo entorno conviven
una serie de edificios de gran belleza arquitectónica como la Iglesia
de San Vicente Mártir de estilo gótico vasco y con fachada renacentista
Uno
de los principales reclamos de esta plaza arbolada es el clásico
Café Iruña, un local de ambiente desde la mañana hasta la noche
de principios de siglo. Destaca su interior decorado al estilo mudéjar
con azulejos de colores muy vistosos y es sede habitual de tertulias
y encuentros literarios. El Iruña, al igual que su vecino el Café
La Granja, en la Plaza Circular, no han perdido con el paso de los
años la clase y el encanto de antaño.
Volviendo a la Gran Vía, nos dirigiremos a la ya citada Plaza de
Federico Moyúa, rodeada de hermosos edificios. El más llamativo
es el Palacio de Chávarri construido en 1894 y ocupado hoy por la
Subdelegación del Gobierno de Bizkaia. Destaca la visible asimetría
de su fachada, con distintos tipos de balcones, miradores, solanas
y buhardillas. Además de varias sedes de compañías aseguradoras
y bancarias, cabe destacar el severo edificio clásico de la Hacienda
Estatal que se levantó en los años cuarenta y cuyo interior de mármol
blanco le valió el apodo de "Mausoleo del contribuyente". El Edificio
de La Aurora, de 1.935, y el Hotel Carlton, de 1.926 son otros de
los atractivos de esta plaza desde la que se puede contemplar la
gran estatua del Sagrado Corazón de Jesús que pone el definitivo
punto final a la Gran Vía. (Foto del Hotel Cartón, del Palacio de
Chavarri o de la Plaza Moyúa)
|