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BILBAO,
EJEMPLO DE TRANSFORMACION DE UNA URBE
Bilbao
ha afrontado el siglo XXI con una verdadera energía renovadora.
Es perceptible la sorpresa de aquellos visitantes que conocían el
Bilbao industrial de hace diez años y volviendo hoy a "El Botxo"
se encuentran con una urbe de servicios, negocios y cultura de primera
magnitud. Pero más llamativo aún que la transformación estructural
de la Villa es el asombroso cambio perpetrado en la autoestima de
sus habitantes, que han pasado del desánimo provocado por la crisis
económica de los años 90, al optimismo y el orgullo de vivir en
una ciudad que ha realizado un extraordinario ejercicio de voluntad
de cambio.
Bilbao
es un ejemplo de urbe que ha creído en su propia capacidad de progreso
y que ha apostado fuerte por la regeneración de espacios urbanos
degradados, la inversión en infraestructuras culturales y la creación
de una arquitectura de vanguardia que quedase como ejemplo futuro
de su afán transformador. Es innegable la labor que el Guggenheim,
obra genial del arquitecto Frank Gehry, desarrolló como instrumento
fundamental de esta reestructuración. Sin embargo, es mucho antes,
a mediados de 1991, tras la restauración de la Plaza Nueva del Casco
Viejo bilbaino, cuando se puso en funcionamiento un motor de cambio
que todavía no ha parado.
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